Aquél día en el que conocí a Google

Doodle de Google el 14 de Feb del 2008

Antes de Google yo utilizaba Altavista. Tenía un minucioso método para mis búsquedas en internet y era este: Tenía abiertas varias ventanas del navegador; en una de ellas tenía a Altavista y en las demás otro buscador de respaldo como WebCrawler, Lycos o Yahoo. A continuación ingresaba las palabras clave en los buscadores y revisaba los resultados que cada uno arrojaba, a veces iéndome más allá de la tercer página.

De todos ellos yo prefería a Altavista; cargaba más rápido, otorgaba mejores resultados y era el que tenía al “pescadito” (babel fish). Podía sólo utilizar uno, pero no quería dejar fuera la posibilidad de encontrar algo interesante por medio de los otros buscadores.

Hasta que llegó Google.

Google me lo presentó una amiga todavía más geek que yo. Me encontraba en la sala de cómputo de mi preparatoria a sólo minutos de comenzar la siguiente clase y de entregar una tarea que no hice. Estaba a la mitad de una búsqueda en internet cuando llegó mi amiga y se quedó mirando la pantalla de mi computadora y el sinnúmero de ventanas abiertas.

¿Todavía usas esos? – Me preguntó. Acto seguido me quitó el mouse y el teclado; dirigió el cursor a la barra de direcciones para teclear:_ google.com_.

Usa este – Me dijo mientras me regresaba el hardware previamente arrebatado. Me dio una palmada en la espalda como signo de que debía apurarme y se dirigió al salón de clase.

Y así fue que utilicé Google por primera vez. Revisé los primeros 4 resultados y di unos cuantos copy-pastes para armar mi tarea. La búsqueda de internet había tardado sólo minutos y yo tenía el tiempo suficiente para imprimir y llegar a tiempo a clase.

Y ese fue el inicio.

Seguí utilizando Google y mis hábitos de búsqueda cambiaron. Ya no ocupaba más de un buscador y ya no revisaba más allá de la primer página de resultados. Boté por completo a Yahoo, Lycos y WebCrawler. Poco tiempo después me olvidé también de Altavista, al que hoy recuerdo con nostalgia.